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Vamos a hablar de los ingresos pasivos: una solución para la difícil situación profesional y económica de muchos.

El otro día leí un libro que en realidad no valía nada (por eso no lo cito), pero en cuya contraportada se hacía referencia a algo escalofriante, a una realidad que da mucho que pensar.

Concretamente hablaba de “la generación de jóvenes desheredados del sistema social desde su interior: una juventud ausente y alienada, marcada por el aburrimiento y alimentada a base de comida rápida, sin estatus ni dinero, licenciados universitarios que van saltando de un contrato basura a otro en un mercado laboral inhumano“.

Realmente es escalofriante que ese pueda ser el futuro (¡o el presente!) de muchos jóvenes. Ahora bien, ¿debe esto necesariamente ser así?, ¿lo damos ya por supuesto e inamovible, lo aceptamos?, ¿ existen otras alternativas, hay más posibilidades?

Por supuesto. El problema es que muchas personas asumen como ciertos una serie de supuestos que para nada lo son. Por ejemplo:

  • Que debe ser alguien (otro) el que se encargue de darle trabajo.
  • Que si no hay nadie que lo haga, algún ente público tendrá que resolverle la papeleta.
  • Que en cualquier caso algo (o alguien) ajeno tendrá que darle la solución (porque las soluciones siempre vienen de fuera).

 

Pero podríamos concebir otra realidad y otra manera de afrontar la situación.

Podríamos simplemente asumir que somos los responsables de nuestra vida y que, si no nos gusta lo que hay, podemos cambiarlo. Si tenemos interés, claro; si no, siempre podemos seguir esperando.

Podemos asumir que si queremos un empleo, un trabajo, podemos directamente crearlo. Es lo lógico, además. Lo que le exigimos a otros, podemos empezar exigiéndonoslo a nosotros.

Alguien podría decir: crearme yo mismo un empleo (poner en marcha un proyecto) no me da seguridad ninguna. Y yo podría decirle: que te lo dé otro, tampoco. La única seguridad que tenemos en la vida es que nos vamos a morir.

También podría decirme que eso cuesta dinero, pero podría replicar que ni siempre es así ni tiene porqué ser así. De hecho hoy quiero hablar de una alternativa que quizá no todos conozcan: los ingresos pasivos. Viene muy al caso.

La mayoría de personas asume que lo normal es tener un trabajo por tiempo, es decir por horas: empleas una cantidad determinada de tiempo en hacer algo y a cambio te pagan una cantidad de dinero en función de ese tiempo. Mientras trabajas cobras y, una vez acabas de trabajar, dejas de cobrar. Tu trabajo se te paga una vez: el tiempo que has empleado en hacerlo.

Claro, dirán algunos. Pues no.

Los ingresos pasivos son aquellos que percibes de forma recurrente y sostenida en el tiempo por un trabajo que realizas una sola vez. Una vez efectuado ese trabajo, percibes los ingresos derivados del mismo sin necesidad de volver a realizar el trabajo. Esto es,  trabajas una vez, cobras muchas.

¿Cómo es posible este milagro? Muy sencillo: porque el trabajo que has realizado puede fácilmente ser replicado en modo automático, sin una intervención directa y personal tuya, con lo cual los ingresos derivados de ese trabajo también se replican (se producen) en forma automática.

La secuencia vendría a ser algo así como lo siguiente:

  • Haces algo una vez (realizas un trabajo);
  • Ese algo se replica en forma automática (o semi);
  • Por lo tanto en forma automática estás entregando un valor;
  • Y en consecuencia automáticamente percibes los beneficios derivados del tinglado (del proceso, no vamos  a ser vulgares).

Este sistema lo puedes poner en marcha tú solo, con los talentos, conocimientos o habilidades que tengas, sin esperar a que nadie se apiade de ti y decida darte una oportunidad. Mi tesis es que no necesito que nadie me dé una oportunidad, porque las oportunidades las creo yo. Es pasar de la mentalidad de víctima a la mentalidad de creador.

Vamos a ver algunos ejemplos de esto que estamos diciendo:

  • Cuando escribes un libro, realizas el trabajo una sola vez pero lo puedes vender infinidad de veces.
  • Si impartes un curso o taller presencial, debes llevarlo a cabo cada vez que quieras obtener ingresos con él, pero si lo creas en formato digital puedes replicarlo cuantas veces te lo soliciten, habiendo realizado el trabajo una sola vez.
  • Si creas una aplicación informática, pude descargarse cuantas veces haga falta, sin tener por ello que emplear más trabajo.
  • Si haces un logotipo y licencias su uso, podrán hacerse infinidad de camisetas, cuadernos, tazas de café… con él, y por cada licencia (y cada uso) que le den te pagarán una cantidad ¡sin tener que volver a hacer el logotipo!

Y así podríamos seguir. De hecho, tengo escrito un e book (que podría ser ingreso pasivo, si no fuera porque lo regalo), que recopila la nada despreciable cantidad de 50 ingresos pasivos. No está mal para ir empezando, ¿verdad?

La puesta en marcha de un adecuado sistema de ingresos pasivos no sólo puede proporcionarte beneficios para vivir, sino que puede llevarte a un verdadero estado de libertad financiera. Y esto es una gran verdad, te extrañe o no. Por supuesto no será siempre así desde el primer día, ni significa que, hagas lo que hagas, bien, mal o regular, obtendrás tus ingresos. Como en todo, hay que planificar y diseñar una hoja de ruta, o lo que es lo mismo, utilizar las claves de una estrategia ganadora.

Prometo volver  aquí a hablar más de esto. De momento, si te ha gustado, si lo has visto útil y le das valor, puedes compartirlo en las redes sociales. Yo, por supuesto, te lo agradezco.

Autor

Agustín Grau

Emprendedor, inversor, estudioso, escritor, creador, buscador... y todo aquello que me lleve a la felicidad. Autor de La fórmula del éxito y 50 ingresos pasivos. Apasionado del crecimiento interior, espiritual y económico de las personas. Mi meta: descubrirme y sorprenderme a través de todo lo que hago.

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